Esto es para ti, aunque aun no sepas leer, pero la dichosa asociación de ideas me ha llevado a ti. Cuando el otro día esa niña pequeñita se abrazaba a mí de ese modo tan afectuoso, cuando apoyaba su cabecita sobre mi hombro, y yo me preguntaba por qué lo hacía, qué tenía de especial yo para que eso ocurriese, no me di cuenta. Lo he descubierto ahora, hilando, recomponiendo, remendando cabos sueltos, al recordar que sus padres se acaban de separar, que lo que necesitaba era una figura paterna. Esa criatura echa de menos a su padre, y busca afecto, unos brazos fuertes, una voz grave, que le diga: qué tal estás preciosa? Y he pensado que tenía que escribir esto para prometerte, para jurarte por lo más sagrado, que eso jamás te va a faltar a ti, sabes, mi amor? Te lo prometo: me tendría que pasar una hormigonera por encima...