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martes, 15 de diciembre de 2009

vIoleta


Mira que he conocido mujeres especiales, pero tú eres especial entre las especiales. Hace poco, cuando leí la trilogía millenium, pensé que quizá Stieg Larsson se hubiera inspirado en ti para crear a Lisbeth Salander.

Violeta dice que no sabe dónde nació porque no quiere acordarse del día en que su padre la echó a patadas del vientre de su madre. Un buen día apareció sobre la faz de la tierra, del mismo modo en que insiste que un buen día (bueno para muchos, chico) desaparecerá sin dejar rastro. No tengo preparado ningún funeral para el día en que eso ocurra, ni creo que derrame ninguna lágrima, aunque sé que lamentaré su ausencia, o probablemente me vaya con ella.

Violeta es un libro cerrado, codificado en un lenguaje extraño, y metido dentro de una valija cerrada con 7 precintos, guardada dentro de una caja acorazada cuya llave se perdió en el fondo de un mar ignoto. Déjame en paz es su frase más típica. Vete a la mierda, su mayor arma arrojadiza cuando se cabrea, y su mayor piropo cuando me da las gracias por tener un detalle con ella: Vete a la mierda, guapo. Lo tengo grabado en la mente, sabéis? oigo esa frase cuando la repito mentalmente, pronunciada con su voz, con su tono, su timbre, y siempre la misma entonación, siempre la misma, con esa sonrisa que me derrite, esa sonrisa detrás de esos ojos verdes que fueron forjados con materiales que a buen seguro tuvieron que traerlos de otro planeta de fuera de este sistema solar.

Dice que es insoportable, pero yo sé lo que le pasa. Realmente me gustaría echarme a la cara al malnacido que la hizo ser así, y clavarle en el fondo del alma todos estos dardos envenenados con los que hoy le rindo homenaje.

No llores más, reina de corazones, levántate y bailemos aquella canción que era un éxito antes de que tu madre naciera, aunque ella nació hace mucho, mucho tiempo...* Puedes volver a llamarme las veces que quieras y a la hora que quieras.

* Esto se lo he tomado prestado a Paul McCartney, espero que no le importe.